Dentro del año jubilar de san Juan de la Cruz, el P. Ciro García, ocd, carmelita descalzo de larga trayectoria investigadora, acaba de publicar dos obras que contribuyen a un mayor conocimiento de la doctrina y la personalidad de este doctor de la Iglesia.
Los dos títulos han sido editados por el propio autor e impresos este año 2026 en los talleres de Rico Adrados S.L. (Burgos). Ofrecemos, a continuación, una breve reseña de cada uno.
San Juan de la Cruz. Claves de lectura
San Juan de la Cruz sigue siendo uno de esos autores que a muchas personas les impone a la hora de leerlo. La densidad de su prosa, la hondura de sus poemas, la complejidad de su itinerario espiritual hacen que muchos lectores se acerquen a él con respeto, pero también con cierta distancia. Este libro del carmelita Ciro García, titulado: S. Juan de la Cruz. Claves de lectura (103 pp.), tiende un puente entre el lector y el doctor místico.
El volumen recorre las grandes obras sanjuanistas —Subida del Monte Carmelo, Noche Oscura, Cántico Espiritual y Llama de Amor Viva— más los escritos breves, ofreciendo para cada una lo que el título promete: claves de lectura. No es un comentario exhaustivo ni un estudio académico propiamente, sino una guía orientadora que ayuda a saber dónde mirar y qué preguntas hacerse antes de adentrarse en los textos del santo.
Uno de los aciertos del libro es el lugar central que ocupa la inspiración bíblica. Ciro García subraya con insistencia que san Juan de la Cruz es un autor empapado de Escritura, y que muchas de sus páginas no se entienden bien sin ese trasfondo. La Biblia, nos recuerda, «estaba siempre sobre su mesa de estudio». Esta clave, a menudo descuidada en lecturas más filosóficas o psicológicas del santo, arroja mucha luz sobre el conjunto de su obra.
Merece destacarse también la atención a la perspectiva pascual. García lee el itinerario sanjuanista como un camino de muerte y resurrección, en sintonía con el misterio cristiano, lo que evita que la doctrina de las «nadas» y la «noche oscura» quede reducida a un ascetismo frío o a una técnica de vaciamiento interior. Hay vida al final del camino, y el autor no pierde de vista ese horizonte.
El libro se apoya en los grandes congresos sanjuanistas recientes, incorporando las aportaciones de especialistas como Federico Ruiz, Eulogio Pacho, Secundino Castro o Iain Matthew. Esto le da solidez sin hacerlo pesado, pues las referencias se integran con naturalidad y sirven de invitación a seguir leyendo.
Si hay que señalar algún límite, es precisamente el que García se marca a sí mismo: este no es un libro para leer en lugar de san Juan de la Cruz, sino antes o junto a él. Quien busque un comentario completo o un análisis literario exhaustivo deberá acudir a otras obras. Como introducción ponderada, actualizada y escrita desde dentro de la tradición carmelita, cumple su propósito con creces.
En suma, San Juan de la Cruz. Claves de lectura es un trabajo útil y bien fundamentado, fruto de una vida dedicada al estudio y a la transmisión del pensamiento sanjuanista. Una buena compañía para quienes quieran aproximarse al santo de Fontiveros con más luz y menos incertidumbre.
Epistolario de san Juan de la Cruz. Comentario
Esta otra obra, titulada: Epistolario de san Juan de la Cruz. Comentario (80 pp.), aborda las 33 cartas conservadas del Santo, que abarcan los últimos diez años de su vida (1581–1591). Es un corpus breve pero extraordinariamente rico: cartas confidenciales, cartas de gobierno y fundaciones, y sobre todo, cartas de dirección espiritual, que constituyen la parte más extensa y densa del volumen.
Como el autor señala en la presentación, el epistolario ha permanecido durante demasiado tiempo al margen del foco académico, eclipsado por las grandes obras del místico. Y sin embargo, como demuestra Ciro García, las cartas revelan una dimensión de Juan de la Cruz que sus tratados apenas dejan entrever: la del hombre cercano, afectuoso, solícito con sus dirigidas, capaz de suavizar la exigencia más radical con una palabra entrañable o un gesto de humor contenido.
El estilo del comentario es pedagógico y accesible. El autor va desgranando cada carta, situando al lector en el contexto histórico y espiritual, y destacando los matices de un lenguaje que oscila entre la austeridad doctrinal y la ternura más genuina. Se trata de una lectura guiada, pensada para quien quiere entender mejor al santo sin perderse en el aparato erudito.
Llama especialmente la atención el capítulo dedicado a los últimos meses de Juan de la Cruz: despojado de todo oficio, rodeado de sospechas y calumnias, escribe, sin embargo, con una serenidad que el autor —siguiendo al estudioso Jean Baruzi— califica de única en la historia de la espiritualidad cristiana. Esas cartas finales, escritas desde La Peñuela y Úbeda, son quizá las más conmovedoras del conjunto.
En definitiva, un libro para quienes deseen acercarse a san Juan de la Cruz desde un ángulo distinto: no el del teólogo sistemático, sino el del amigo espiritual que escribe con el corazón y sin perder nunca de vista el bien de quien le lee.

