Teresa de Jesús, una película de terror y el mundo de los deseos

Ya ha llegado a nuestros cines Obsession, una película de terror psicológico que ha sido uno de los fenómenos cinematográficos del año. Rodada con un presupuesto muy modesto, su inesperado éxito de taquilla ha convertido a su director, Curry Barker, en uno de los nombres revelación del género.

Hasta aquí, nada que pudiera interesar especialmente a los lectores de un blog dedicado a santa Teresa de Jesús.

Y, sin embargo, Teresa vuelve a aparecer.

No porque la película trate de ella —sería difícil imaginar un universo más alejado del de la mística carmelita—, sino porque buena parte de la crítica y los comentarios surgidos en torno a ella han recuperado una frase que desde hace décadas circula atribuida a la Santa:

«Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas».

Pero Teresa nunca escribió esas palabras. Las podéis encontrar entre las frases que ella nunca dijo, documentadas en este blog.

Una frase con mucha más fama que certificado de origen

La atribución a santa Teresa lleva años repitiéndose en libros de citas, páginas de internet y redes sociales. Pero no existe ningún texto teresiano que la contenga.

Quien la hizo célebre fue Truman Capote al elegir Answered Prayers («Plegarias escuchadas») como título de su novela inacabada, publicada en 1986. Desde entonces, la frase adquirió vida propia y acabó encontrando un hogar tan cómodo como imaginario entre las frases atribuidas a Teresa de Jesús.

No sería el primer caso. La historia cultural está llena de pensamientos que con el tiempo terminan buscando un autor de prestigio. Y si ese autor es además una figura universal, la atribución tiene muchas posibilidades de prosperar.

Del Castillo interior… al thriller psicológico

La paradoja tiene su gracia. Teresa de Jesús, que escribió sobre la oración como amistad con Dios y sobre el camino interior como un proceso de libertad creciente, acaba apareciendo, aunque sea de refilón, conectada con una película donde un deseo concedido desemboca en una espiral de obsesión, dependencia y horror.

No es que Curry Barker haya querido dialogar con la espiritualidad teresiana. El imaginario del film pertenece al thriller psicológico y al terror contemporáneo, donde los deseos concedidos suelen tener un precio devastador.

El cartel de Obsession resume su argumento en un eslogan: «Ten cuidado con lo que deseas». Es una advertencia que Teresa habría firmado solo en parte. La Santa no temía a los deseos; los consideraba el motor mismo de la vida espiritual y aconsejaba no apocarlos. Lo que enseñó fue a distinguir su procedencia. En el Camino de Perfección deja una prueba muy concreta: el deseo que viene de Dios no hace mal, y trae consigo luz, discreción y medida (CV 19,13). A los que carecen de esos rasgos, a los que se vuelven desmedidos o persiguen lo imposible, los atribuye al espíritu maligno; y a veces, ni siquiera hace falta llegar tan lejos. En el Libro de las Fundaciones cuenta el caso de unas monjas convencidas de que morirían si no comulgaban cada día, un deseo que ella misma calificó de tentación antes que de inspiración divina (F 6,12-13); un episodio que hoy podríamos leer también en clave psicológica. La obsesión que retrata la película —un deseo cumplido que acaba devorando a quien lo pidió— es exactamente el tipo de deseo que Teresa habría sometido a ese examen antes de darlo por bueno.

Cuando una frase crea cultura

Hay algo interesante detrás de esta historia.

Las frases —auténticas o no— tienen una capacidad extraordinaria para independizarse de quienes supuestamente las dijeron. Pasan de boca en boca, cambian de contexto, inspiran novelas, películas, artículos o simples conversaciones. A veces acaban siendo más famosas que los textos verdaderos de sus presuntos autores.

Eso explica que el nombre de Teresa siga formando parte del imaginario colectivo. Incluso quienes nunca han abierto el Libro de la vida o Las Moradas saben quién es Teresa de Ávila. Su figura sigue siendo un referente cultural capaz de aparecer donde menos se espera.

Es una popularidad curiosa: conviven la Teresa histórica y la Teresa atribuida. La primera escribió miles de páginas que podemos leer; la segunda sigue acumulando frases que nunca escribió.

Una buena ocasión para volver a las fuentes

Estas atribuciones erróneas pueden tener, paradójicamente, un efecto positivo.

Cada vez que una frase falsa vuelve a hacerse viral, alguien pregunta: «¿De verdad lo dijo Teresa?». Y esa pregunta conduce, a veces, a abrir sus libros.

No deja de ser curioso que una película de terror pueda acabar siendo una invitación a leer a una mística del siglo XVI. No porque Obsession tenga algo  que enseñar sobre Teresa de Jesús, sino porque recuerda hasta qué punto su figura sigue viva en la cultura, aunque sea de formas que ella jamás habría imaginado.


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