Con motivo del IV centenario de la muerte de la beata Ana de San Bartolomé (7 de junio 1626) , el padre general de los Carmelitas Descalzos, Miguel Márquez, ha dirigido una carta a toda la familia carmelitana invitando a redescubrir su figura desde una mirada renovada.
El texto destaca algunos rasgos esenciales de Ana: su capacidad para construir la unidad desde el amor y no desde la uniformidad, su extraordinaria delicadeza en el trato con las personas, su actitud constante de servicio y su profunda experiencia de la presencia viva de Cristo. Más allá de ciertos estereotipos que han acompañado su memoria, la carta presenta a una mujer cercana, sensible y espiritualmente madura, cuya influencia fue mucho más amplia de lo que a menudo se reconoce.
El centenario se convierte así en una ocasión para volver a sus escritos, conocer mejor su legado y descubrir la actualidad de un testimonio que sigue hablando con fuerza a la Iglesia y al Carmelo de hoy.
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