Teresa y Juan de la Cruz, desde el arte Gond de la India

El convento de San Juan de la Cruz de Alba de Tormes acoge hasta el 11 de mayo la exposición temporal «La llama del alma en líneas pintadas», integrada en la programación del Año Jubilar sanjuanista. La propuesta, bajo el lema Poemas pintados: Los místicos españoles a través del arte Gond de la India, reúne doce obras del artista e investigador Omkar Bhatkar, inspiradas en San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús.

Durante la inauguración, el prior de los Carmelitas, Miguel Ángel González, subrayó el carácter intercultural del proyecto: una circulación de “espíritu y letra” que viaja hasta la India y regresa transformada en lenguaje visual. En la misma línea, el diputado de Cultura, David Mingo, destacó la proyección universal de los místicos, mientras que la alcaldesa de Alba de Tormes, Concepción Miguélez, incidió en los vínculos culturales entre territorios.

La clave de la exposición está en el diálogo entre tradiciones. El arte Gond —originario del centro de la India y caracterizado por tramas de puntos y líneas— no se utiliza aquí como simple ornamento, sino como sistema de significación. Esos patrones, que en su contexto original funcionan como marcas identitarias, se reinterpretan para sugerir la interioridad espiritual. De ahí la referencia explícita al castillo interior: no como ilustración literal, sino como estructura simbólica traducida a un lenguaje contemporáneo.

Entre las piezas destacan dos motivos especialmente reconocibles. Por un lado, la Transverberación de Teresa, resuelta como una expansión de energía que evita la figuración convencional y opta por una dinámica casi cósmica. Por otro, San Juan escribiendo en la cárcel, donde el encierro físico no se presenta como límite, sino como condición de posibilidad para una libertad interior que se expresa en el color y el ritmo de las formas. La lectura es clara: la experiencia mística no queda fijada en un tiempo ni en una cultura, sino que admite traducciones formales diversas.

Las obras se disponen en el claustro y coinciden con la exposición «San Juan de la Cruz, esperanza de alto vuelo», lo que genera un diálogo entre enfoques: uno más histórico-devocional y otro abiertamente interpretativo. El resultado no es necesariamente homogéneo, pero sí significativo: pone de relieve hasta qué punto la recepción de los místicos sigue abierta y en transformación.


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