San Juan de la Cruz y Juan Ramón Jiménez en clave simbolista

El último número de la revista Estudios Hispánicos, que publica la sección Hispánica del Departamento de Filología Románica de la  Universidad de Wrocław (Polonia), contiene un artículo de Marlena Krupa-Adamczyk, que se titula: «Noche oscura y jardín de oro. “Vía simbolista” de San Juan de la Cruz y Juan Ramón Jiménez». En él, se estudia la relación poética entre san Juan de la Cruz y Juan Ramón Jiménez desde una perspectiva muy concreta: el modo en que ambos conciben y utilizan el símbolo como vía de acceso a lo trascendente.

El artículo parte de la profunda admiración de Juan Ramón Jiménez por san Juan de la Cruz, a quien llegó a considerar “el primer simbolista”. A partir de ahí, la autora propone una lectura comparada entre los grandes poemas místicos del carmelita —Cántico espiritual, Noche oscura del alma y Llama de amor viva— y La soledad sonora (1908), uno de los libros decisivos del poeta de Moguer. La autora entiende el símbolo como expresión directa de una experiencia vivida. En el caso de san Juan de la Cruz, el símbolo nace de la experiencia mística misma: la noche, la llama o la fuente no “representan” algo exterior a ellas, sino que son ya experiencia simbólica. Para sostener esta lectura, el artículo dialoga con nombres fundamentales de la crítica sanjuanista como Carlos Bousoño, Jean Baruzi o Edith Stein.

Desde este marco, el trabajo examina cómo Juan Ramón Jiménez recibe y transforma esa herencia. No se trata de una imitación ni de un trasvase mecánico de imágenes, sino de una asimilación profunda del modo simbólico. El recorrido, sin embargo, es inverso: san Juan escribe desde la experiencia de la unión con Dios y busca decir lo indecible; Juan Ramón parte de la contemplación del mundo sensible —el jardín, la luz, el color— para intuir una trascendencia que se deja entrever en la realidad. De ahí la imagen central del “jardín de oro”, espacio simbólico donde confluyen naturaleza, conciencia y búsqueda interior.

Especial relieve adquiere el análisis del oxímoron “la soledad sonora”, tomado del Cántico espiritual y convertido por Juan Ramón en título y eje de su poemario. En ambos autores, la expresión funciona como símbolo abierto, no reducible a una única interpretación, estrechamente vinculado a la experiencia interior del sujeto que escribe.

El artículo no pasa por alto las diferencias de fondo entre ambos poetas. Frente a la referencia explícita de san Juan de la Cruz al magisterio de la Iglesia, Juan Ramón Jiménez desarrolla una concepción de lo trascendente marcada por un panteísmo o panenteísmo personal. A ello se suma la distancia entre la experiencia de unidad del místico carmelita y la búsqueda, a menudo tensa y fragmentada, del yo moderno.

Se puede leer en acceso abierto en este enlace

Referencia completa

Krupa-Adamczyk, Marlena, «Noche oscura y jardín de oro. Vía simbolista de San Juan de la Cruz y Juan Ramón Jiménez», Estudios Hispánicos, XXXIII, Acta Universitatis Wratislaviensis, n.º 4366, Wrocław, 2025, pp. 108-119.
DOI: 10.19195/2084-2546.33.9


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