Despertar lo mejor de ti: un viaje con san Juan de la Cruz

La Universidad Católica de Ávila ha acogido una conferencia de extensión universitaria dedicada a la figura de san Juan de la Cruz y a la actualidad de su mensaje. El P. David Jiménez Herrero, carmelita descalzo y rector de la Basílica de Santa Teresa, propuso un recorrido en dos movimientos: primero, el perfil biográfico del santo; después, su propuesta espiritual como camino para “despertar lo mejor de la persona”.

Un hombre marcado por la pobreza y la libertad interior

El punto de partida fue un episodio conmovedor: los últimos momentos de San Juan de la Cruz en Úbeda, en 1591. Mientras la comunidad se prepara para la recomendación del alma, él pide que le lean el Cantar de los Cantares y exclama: «¡Oh, qué preciosas margaritas!». La escena resume su vida: confianza serena y lenguaje de amor incluso ante la muerte.

La conferencia recorrió los hitos fundamentales de su biografía:
— infancia pobre en Fontiveros y Medina del Campo;
— formación humanista en Salamanca;
— encuentro decisivo con Santa Teresa y participación en la reforma del Carmelo;
— encarcelamiento en Toledo y nacimiento de parte de su obra mayor;
— años fecundos en Andalucía, donde redacta comentarios a sus poemas;
— muerte en Úbeda tras una enfermedad vivida con paz.

La trayectoria vital revela un rasgo constante: fidelidad interior incluso en la adversidad. No es un santo “decorativo”, sino un hombre que atravesó pobreza, incomprensión y persecución, sin renunciar a la experiencia que consideraba esencial.

La experiencia que sostiene toda su obra

La segunda parte de la conferencia fue el núcleo de la propuesta. Para San Juan de la Cruz, la vida espiritual no es una suma de prácticas externas, sino una experiencia transformadora: el encuentro personal con Dios como amor.

El problema humano no es la falta de normas ni de esfuerzo, sino la ausencia de amor vivido. Solo el amor —no la fuerza, ni la disciplina, ni el voluntarismo— transforma realmente a la persona.

Desde esta perspectiva, el santo describe al ser humano como alguien herido por una ausencia que ninguna realidad creada puede colmar. La inquietud interior no es un defecto: es la huella del Amado.

El Cántico espiritual como mapa del camino

El itinerario espiritual se iluminó mediante las primeras estrofas del Cántico espiritual, donde el alma busca al Amado con urgencia y desasosiego. La búsqueda nace de una herida de amor y solo el amor puede sanarla.

El mensaje central puede resumirse así:
— el ser humano ha sido creado para el encuentro con Dios;
— la experiencia de amor es el lugar de la transformación personal;
— la plenitud no se alcanza acumulando, sino dejándose amar.

No se trata de un discurso abstracto, sino de una experiencia vivida y expresada con lenguaje poético. De ahí que San Juan de la Cruz sea reconocido como una de las cumbres de la literatura castellana.

Un camino vigente

En el diálogo final surgió una pregunta inevitable: cómo despertar hoy a esa experiencia en un contexto secularizado. La respuesta fue sencilla y exigente a la vez: no se puede imponer el descubrimiento de Dios; cada persona debe “caer en la cuenta”. Lo decisivo es vivir despiertos, atentos a esa presencia interior que sostiene la existencia.

La invitación final fue clara: acercarse a los textos del santo, aunque sea desde la pura dimensión literaria. Su palabra sigue siendo actual porque habla de lo esencial: el deseo humano de plenitud y el camino del amor como transformación.

 


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