«Lamentatio», exposición con motivo de la Semana Santa y el V Centenario

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Con motivo de la Semana Santa, y sumándose a los actos del V Centenario de santa Teresa, el Museo de Bellas Artes de Córdoba ofrece al público la exposición titulada ‘Lamentatio’, de Fray Juan del Santísimo Sacramento, pintor carmelita, que estará abierta hasta el este próximo Domingo de Resurrección y que ofrece una pequeña muestra compuesta de un lienzo, un grabado y dos dibujos, con la que se da continuidad al ciclo denominado ‘Bellas Artes de Pasión’.

El lienzo ‘Lamentación sobre Cristo muerto’, recoge el momento que sucede tras el descendimiento de la cruz del cuerpo de Cristo, en que es depositado sobre los brazos de la Virgen María. Ha sido desclavado del madero por José de Arimatea y Nicodemo acompañados por diversas Santas Mujeres, entre las que destaca María Magdalena, que sostiene los tarros de ungüento para realizar la mortaja.

La representación de tantos personajes hace de esta escena una composición de relativa complejidad para los artistas, pero desde su aparición en el siglo XII se ha convertido en una constante a lo largo del arte por influencia de los ritos funerarios populares y de los textos de los místicos.

A partir de la Reforma Católica de 1563 adquiere un carácter más teatral, cobra un especial protagonismo la figura de la Virgen María, que suele ser representada con su mirada hacia arriba, como reprochando a Dios Padre la consumación del sacrificio del Hijo.

Absoluto protagonista de la muestra es Juan de Guzmán, conocido como Fray Juan del Santísimo Sacramento (Puente Genil, 1611-Aguilar de la Frontera, 1680), pintor cordobés que, a pesar de haberse formado en Italia, solía copiar de estampas las composiciones de los pintores flamencos más afamados, como Rubens y Van Dyck, con las que completaba los programas iconográficos de los conventos de su orden. Con su presencia, el Museo se adhiere también a la celebración del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús (1515-1582), que se está celebrando en 2015.

Antonio Palomino, pintor y tratadista, en su obra El Parnaso español, pintoresco y laureado, afirma de él lo siguiente:

“Volvióse a España y pasó a Sevilla, donde hizo demostración de su grande habilidad. Fue muy inclinado a las letras, a que se aplicó, lo que pudo permitirle el estudio de la Pintura, y juntamente (con más fogosidad que convenía) al manejo de las armas, en cuyo ejercicio se le ofrecieron varios lances, ocasionados de su impaciente condición y osada temeridad, a que se siguió haberse enredado demasiadamente en aquel ruidoso vulgar motín de Sevilla por los años de 1746, y temeroso de sus peligrosas consecuencias, se refugió en el Convento del Carmen Calzado de aquella ciudad, donde por ultimo tomó el hábito de religioso lego y profesó aunque algo violento.

Y como áspero de condición y no acostumbrado a mortificaciones que se ofrecen entre varios genios y naturales opuestos, por un sangriento disgusto, que el poco sufrimiento le ocasionó, fue transferido a la recolección o descalcez; y fuele asignado el Convento de Aguilar para su morada, donde pasó su vida, si no contento, al menos resignado con la divina voluntad”.

Finalmente, “murió con créditos de religioso muy ejemplar y de pintor erudito”. El propio Palomino lo conoció personalmente: “Yo le visité y le vi pintar diferentes veces el tiempo que estuve en Córdoba y era de muy apacible trato a aquella edad mayor y de muy excelente manejo y buen gusto en las colores”

La obra, que puede contemplarse en la Sala IV de Arte Barroco Cordobés en el horario habitual de apertura del Museo, está acompañada de otras tres piezas: un grabado de Giovanni Volpato que representa un ‘Descendimiento de la Cruz’ (1769) original del famoso pintor bohemio neoclásico Anton Raphael Mengs (1728-1879); más dos dibujos, una ‘Piedad’ anónima del siglo XVIII y otra que copia al boloñés Aníbal Carracci y que se atribuye también a Fray Juan del Santísimo Sacramento.