El magisterio femenino en la Iglesia: las cuatro doctoras

La teología cristiana se ha expresado durante siglos, en su mayor parte, con voz masculina. No por ausencia de mujeres con pensamiento y experiencia espiritual, sino por falta de reconocimiento. La Iglesia ha declarado doctoras de la Iglesia a cuatro mujeres, afirmando que su enseñanza tiene valor universal y permanente para la fe.

Un reciente vídeo publicado por EWTN dentro de su programa Vaticano, recorre la vida y el legado de Hildegarda de Bingen, Catalina de Siena, Teresa de Jesús y Teresa del Niño Jesús. Cuatro figuras muy distintas entre sí, pero unidas por una misma autoridad espiritual. Y un dato decisivo: dos de ellas son carmelitas descalzas.

Hildegarda de Bingen y Catalina de Siena

Hildegarda de Bingen, monja benedictina del siglo XII, fue mística, teóloga, compositora y pensadora con una visión profundamente unitaria del ser humano y del cosmos. Sus escritos nacen de la experiencia visionaria, pero dialogan con la ciencia, la política y la vida concreta. Proclamada doctora de la Iglesia en 2012, representa una teología contemplativa y, al mismo tiempo, plenamente encarnada.

Catalina de Siena, terciaria dominica del siglo XIV, vivió la mística sin replegarse en lo privado. Intervino activamente en la vida eclesial y fue decisiva en el regreso del papado de Aviñón a Roma. El Diálogo de la divina Providencia condensa su pensamiento: Cristo como puente entre el cielo y la tierra. Su palabra, directa y exigente, nació de una unión radical con Cristo.

Las dos doctoras carmelitas

Con Teresa de Jesús, primera mujer proclamada doctora de la Iglesia (1970), el Carmelo entra de lleno en el magisterio espiritual de la Iglesia. Mística, fundadora y escritora, Teresa ofrece en obras como Las Moradas una auténtica pedagogía de la oración y de la vida interior. Su experiencia mística no la aleja de la realidad: la hace más lúcida, más libre y más responsable.

Teresa del Niño Jesús, carmelita descalza como ella, fue proclamada doctora en 1997. Su “caminito” no es una espiritualidad menor, sino una síntesis radical del Evangelio vivida desde lo pequeño y lo cotidiano. Sin obras visibles ni protagonismo externo, su enseñanza ilumina el núcleo de la fe cristiana: la confianza absoluta en el amor misericordioso de Dios.

Una coincidencia significativa

Que dos de las cuatro doctoras de la Iglesia pertenezcan al Carmelo descalzo no es un dato accesorio. En ambas Teresas, con lenguajes y contextos distintos, la experiencia de Dios se convierte en palabra que enseña, orienta y transforma.

El vídeo de EWTN recuerda algo esencial: la doctrina no nace solo del estudio, sino de una vida atravesada por Dios. Y, en este caso, el Carmelo ha sabido dar a la Iglesia dos maestras de primer orden.


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