A lo largo de algo más de una década de pontificado, el papa Francisco dejó claro que su manera de entender la Iglesia, la santidad y la misión no se apoyaba solo en categorías pastorales o eclesiológicas contemporáneas, sino también en una espiritualidad concreta. Entre las figuras que marcaron de forma visible su pensamiento destaca santa Teresa del Niño Jesús, la joven carmelita de Lisieux, a quien el propio Francisco confesó en varias ocasiones una devoción personal.
Un reciente artículo de Alisson Henrique Domingos y Ceci Maria Costa Baptista Mariani, publicado en la revista brasileña Interações analiza de manera sistemática esa influencia y sostiene una tesis precisa: el pensamiento y la experiencia espiritual de Teresita no solo estuvieron presentes de forma ocasional en los textos del papa, sino que atravesaron de manera coherente su magisterio y encontraron una formulación especialmente significativa en la exhortación apostólica C’est la confiance (2023), publicada poco antes del final de su vida.
Teresa de Lisieux: una espiritualidad de la confianza
El estudio comienza con una presentación sintética de la vida y la doctrina de Teresa de Lisieux. Nacida en 1873 y fallecida con solo 24 años, su existencia fue exteriormente sencilla, pero espiritualmente fecunda. Su propuesta —el llamado “caminito” de infancia espiritual— se apoya en una convicción fundamental: la santidad no se alcanza por acumulación de méritos ni por hazañas ascéticas, sino por una confianza radical en el amor misericordioso de Dios.
Esta espiritualidad resultó especialmente significativa en el contexto de la Francia marcada por el jansenismo, donde predominaba una religiosidad austera y temerosa. Frente a ello, Teresa propuso una relación filial con Dios, centrada en el abandono confiado y en el primado absoluto de la gracia. De ahí su afirmación, tantas veces citada por Francisco: «solo la confianza y nada más que la confianza».
La Iglesia reconoció progresivamente el alcance de esta intuición: Teresa fue proclamada doctora de la Iglesia por Juan Pablo II, y los papas posteriores la propusieron como guía espiritual válida para creyentes de toda condición.
Teresa en los textos del papa Francisco
Uno de los núcleos del artículo muestra cómo el papa Francisco citó explícitamente a Santa Teresita en una parte considerable de sus documentos magisteriales. Está presente en una de sus encíclicas (Laudato si’) y en seis de sus ocho exhortaciones apostólicas, entre ellas Evangelii Gaudium, Amoris Laetitia, Gaudete et Exsultate y Christus Vivit.
En estos textos, Teresa aparece como modelo de una santidad cotidiana, vivida en lo pequeño; como maestra de la misericordia; como referencia para una Iglesia que evangeliza más por atracción que por imposición; y como figura clave para comprender la vocación universal a la santidad. Francisco recurrió a ella para hablar de ecología integral, de caridad concreta, de paciencia ante las debilidades ajenas, de oración perseverante y de celo misionero vivido desde la clausura.
Además de los documentos oficiales, Francisco evocó con frecuencia a Teresita en homilías, audiencias, mensajes y discursos dirigidos a públicos muy diversos: jóvenes, religiosos, obispos, universitarios, comunicadores, diáconos o personas consagradas. La carmelita de Lisieux se convirtió así en una referencia transversal de su lenguaje pastoral.
C’est la confiance: Teresa como síntesis de un pontificado
El punto culminante del análisis es la exhortación apostólica C’est la confiance, publicada en 2023, cuando se cumplían diez años del pontificado de Francisco. Los autores sostienen que este texto no fue solo un documento conmemorativo dedicado a Teresa de Lisieux, sino una auténtica síntesis espiritual y pastoral de su ministerio petrino.
Francisco presentó a Teresita como “doctora de la síntesis”, capaz de conducir al centro de lo esencial: el amor misericordioso de Dios. En ella confluyen los grandes ejes de su magisterio: una Iglesia misionera y no autorreferencial, una santidad vivida desde la pequeñez, una crítica clara al pelagianismo y al moralismo, y una espiritualidad que sitúa la misericordia en el corazón de la vida cristiana.
Desde esta perspectiva, Teresa encarnó el modelo humano y espiritual de la Iglesia que Francisco propuso durante su pontificado: humilde, confiada, cercana a los pobres y a los alejados, capaz de interceder por el mundo desde la oración y de transformar la realidad desde lo pequeño.
Conclusión
El artículo concluye que la influencia de santa Teresa del Niño Jesús en el magisterio del papa Francisco fue profunda y estructural. No se trató de una devoción privada sin consecuencias, sino de una fuente espiritual que ayudó a dar forma a su visión de la Iglesia, de la misión y de la santidad cristiana.
En Teresa de Lisieux, Francisco encontró una figura capaz de expresar con claridad evangélica lo esencial de su mensaje y de su legado espiritual: confianza en Dios, primacía de la gracia, misericordia sin condiciones y una Iglesia llamada a evangelizar desde el amor.
REFERENCIA DEL ARTÍCULO
- Domingos, Alisson Henrique; Mariani, Ceci Maria Costa Baptista. «Uma carmelita na cátedra de Pedro: a influência do pensamento de Santa Teresinha no magistério do Papa Francisco». Interações, Belo Horizonte, v. 20, n. 2, e202d08, p. 1–17, jul./dez. 2025.
DOI: 10.5752/P.1983-2478.2025v20n2e202d08