Santa Teresa, maes­tra de espirituales

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Exposición en Huesca

Del 1 al 7 de diciembre se desarrolla en el convento de los carmelitas descalzos de Huesca la Semana Teresiana. Dos grandes actividades son las protagonistas: una exposición titulada Santa Teresa, maes­tra de espirituales, en el claustro del convento.

La muestra es complementaria a la que se hizo hace unos meses y que giraba en torno a la vida y fundaciones de Santa Teresa. En este caso, se centra en sus obras fundamentales: El libro de la vi­da, Camino de Perfección y Las Moradas, de los que hizo un pe­queño apunte en la inaugura­ción el padre Manuel Martín de la Sierra Gómez-Carpintero, su­perior de los Carmelitas Descal­zos y delegado provincial para el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús por la pro­vincia de Aragón-Valencia.

En este acto, en el que intervino la Coral Ars Nova, dirigida por Conrado Betrán, participaron el obispo de Huesca, Julián Ruiz, el vica­rio general de la dió­cesis, Nicolás López, y las concejalas Gemma Allué y Teruca Moreno.

Nada más entrar en el claustro del convento, la mirada se dirige a una imagen de Santa Teresa procedente del Convento de las Carmelitas Descalzas de Huesca. Al fondo, en el centro, está sentada en una mesa, con el birrete de doctora de la Iglesia y la pluma en la mano. El superior de la congregación explicó que en cada convento «hay una habitación reservada a la Santa Madre», una celda por la que pasa todas las noches an­tes de ir a dormir.

La imagen está rodeada de pa­neles que hacen referencia a los tres libros más conocidos de San­ta Teresa. Comenzando el reco­rrido por la derecha y tras pasar por dos que se refieren a la con­gregación en Huesca, hay cuatro sobre El libro de la vida, «que es­cribió para entenderse ella mis­ma y para que la entendieran», indicó el padre Manuel durante la explicación de la muestra.

Entre estos cuatro paneles, es­tán las ediciones facsímil de las obras de esta maestra de oración, cuyos originales se con­servan en el Monasterio de las Carmelitas de Sevilla, el de Las moradas, y los otros en el de El Escorial.

Los cuatro paneles que ocupan el fondo del claustro versan sobre el Camino de Perfección, un texto que escribió para las mon­jas, «ya que le pidieron que pu­siera por escrito su estilo de vida para que cuando ella faltase tu­vieran dónde apoyarse». «Habla -dijo el padre Martín de la Sierra Gómez-Carpintero-, de «la ora­ción y de las virtudes necesarias para que ésta siga el camino de la experiencia de Dios».

En la parte izquierda del claus­tro se recogen nueve paneles de­dicados a Las Moradas, un libro que le obligan a escribir. «Repre­sentan la síntesis de su vida es­piritual, de su magisterio, con siete moradas, siete paradas, las primeras ascéticas y vinculadas con la virtud de la humildad, y las últimas místicas y relaciona­das con el amor».

Estas moradas no son un ca­mino lineal, ya que en cada una hay muchas más y cada una sig­nifica más interiorización, hu­manización y conciencia de los derechos y deberes.

Santa Teresa, maestra de espi­rituales es, por tanto, una ma­nera de «acercarnos a Teresa de Jesús para que nos ayude a ver la vida de otra manera», dijo el pa­dre Manuel.

Monseñor Julián Ruiz Marto­rell, por su parte, se refirió a la carta que el papa Francisco escribió al obispo de Ávila con mo­tivo del Año Jubilar Teresiano y apuntó algunos de sus fragmen­tos para hablar de los caminos de la alegría, la oración, la frater­nidad y el del tiempo. Aseguró que «la presencia Teresiana im­pregna nuestra vida», e hizo una reflexión: «Abriendo el libro de tu vida, en el camino de la per­fección, ¿en qué morada estás? En la morada de los carmelitas, porque ellos nos enseñan el ca­mino».

El obispo de Huesca pidió a Santa Teresa que «nos conduzca para que nuestro libro sea un ca­mino de perfección que nos per­mita llegar a donde nos espera el Amado».

En esta celebración del V Cen­tenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús se quiere llamar la atención sobre su figura. «Es una española universal. La pri­mera mujer declarada doctora de la Iglesia por el papa Pablo VI en 1970, aunque desde antiguo, casi desde el principio, la Igle­sia y la gente reconoció en San­ta Teresa que era una maestra de espirituales», apuntó el padre Manuel.

Santa Teresa de Jesús es una gran desconocida, «y es una pe­na». Por eso, con esta exposición se pretende «llamar la atención sobre sus escritos, que son las que la han hecho universal».

El padre Manuel insistió en que sus libros son importantes porque «nos reflejan la experiencia de Dios, la experiencia personal y directa, y que que­da patente en un cambio de vida porque se vuelve maestra en lo que es el camino a la Santidad, siempre desde la experiencia de Dios».

Conferencias del P. Maximiliano Herráiz

Maximiliano Herráiz. Foto de P. Segura Pueyo
Maximiliano Herráiz. Foto de P. Segura Pueyo

Los textos de Santa Teresa de Jesús «son libros de vida que dan sustancia a la persona y que le enseñan a autovalorarse por su relación con los demás y por querer crear una sociedad, donde lo que cuente sean las personas y no las apariencias».

Para conocer más a fondo es­tos textos de Santa Teresa, se han programado desde el miércoles al viernes tres conferencias, a las 19:30 horas en la iglesia del con­vento, por parte del P. Maximiliano Herráiz, dedicadas a las tres obras principales de la santa: El libro de la vida, Camino de perfección y Las Moradas.

Las charlas completan la ex­posición Santa Teresa, maestra de espirituales, que se podrá vi­sitar hasta el 7 de diciembre, de 18 a 20:30 horas. Además, se han programado visitas guia­das a las 18:15, 19:15 y 19:45 horas.

Los textos de Santa Te­resa de Jesús «son libros de vida que dan sustancia a la persona y que le enseñan a autovalorarse por su relación con los demás y por querer crear una sociedad, donde lo que cuente sean las personas y no las apariencias».

El padre Maximiliano Herráiz, carmelita descalzo y especialista en Santa Teresa y San Juan de la Cruz, está estos días en Huesca pa­ra hablar sobre los tres libros que esta doctora de la Iglesia escribió en sus últimos veinte años de vida.

Esta maestra de espirituales, igual que todos los místicos, cen­tró su atención «en formar perso­nas en relación con sus semejantes y con el mundo». En este sentido, el padre Herráiz define a Santa Te­resa y a los místicos como «ecolo­gistas natos porque cuidan todo según la verdad de todo; es decir, el yo verdadero que está en una formación permanente»

 El padre Herráiz considera que Santa Teresa es una «conocida des­conocida. Es un nombre al que no se le pone letra». Para este carmelita descalzo lo que se desconoce de esta maestra de oración es «su experiencia y su doctrina porque hasta el Concilio Vaticano II estaba prohibido en los seminarios leer a los místicos», y el resultado hasta ese momento es «una teología al margen de los que mejor han ha­blado de Dios».

Quien mejor habla de una perso­na es aquel que «tiene un conocimiento amoroso del otro», y Santa Teresa lo tenía de Dios. Primera doctora de la Iglesia, tiene su ma­yor título en ser maestra de espiri­tuales y es precisamente el espíritu lo que nos diferencia a los morta­les. «Unos se conducen por el es­píritu del matón y otros por el de vida, y el que condujo a Santa Te­resa es el mismo que el de Jesús, el del bien, la verdad, el amor, el que reconcilia y acerca». Eso caracteriza a esta mujer superdotada de inteligencia, buscadora de la ver­dad desde niña y muy preparada para entablar relaciones afectivas de amor con los demás.

Esta mística de Santa Teresa se refleja en sus textos. «Ella escribió a partir de su experiencia». En El li­bro de la vida habla de su experien­cia de Dios y de sí misma. «De un Dios para todos, de amor, del que nos enseña su intimidad y cómo se comportó con ella»

 Eso no estaba bien visto y esa obra se denunció a la Inquisición, por lo que Santa Teresa escribió un segundo texto, Camino de perfección, dedicado a la monjas, «en el que reflexiona sobre su experien­cia pero empieza por dar una doc­trina, la de una persona que se construye a sí misma desde el pa­so del egocentrismo al amor». De hecho, amor, liberación y verdad son los tres grandes ejes de educa­dora de Santa Teresa.

Y, finalmente, su gran texto o bu­que insignia «que escribió en dos meses y en guerra con sus supe­riores y la Iglesia», es el Castillo in­terior. Las moradas que significa, justamente, «cómo tú puedes ser persona en relación con Dios y con tus semejantes. El Castillo interior es la construcción de la personali­dad humana y tiene moradas, que significan en qué nivel está tu rela­ción con Dios y con los demás».

Fuente: Diario del AltoAragón– S. D. (Huesca)


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