«El castillo de cristal», por Rafael Mª. León

Organizado por Amigos de Orar, en el marco de su 27 Encuentro, el pasado 30 de julio, el P. Rafael María León ofreció en la iglesia de las Carmelitas descalzas de Burgos, un recital de cantos con letra teresiana musicalizados por él. Su título: El amor en que yo vivo.

El canal de video de Gonzalo de Cangas nos ofrece ahora la tercera canción:«Caminemos para el cielo».El texto introductorio nos lo ofrece cipecar.org:

Frente a todo pesimismo acerca del ser humano, Teresa de Jesús proclama un canto de esperanza. Frente a toda oscuridad, eleva un canto a la luz. Frente a la soledad entristecida, proclama el encuentro y la comunión.
Frente a la muerte que destruye, canta la vida infinita que Dios regala. Su grito en medio de la plaza dice que no estamos hechos a imagen de Caín, que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Que Dios nos mira y nos reconoce como suyos. A poco que escarbemos en la interioridad, aparece la belleza de los ojos de Dios que llevamos dibujados en los adentros. Somos portadores de una interioridad iluminada. Personas habitadas por Dios, esa es la verdad de lo que somos. Nuestro corazón es un lugar de comunión. Nuestra vocación es la alegría.
La oración es la puerta para entrar en nuestra casa, donde nos espera el Resucitado, donde acontecen las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma.
Teresa de Jesús crea un remanso de paz, nos invita a una danza interior con el castillo de cristal.

Recitado:
El alma es como un Castillo,
todo un diamante
o muy claro cristal,
adonde hay muchos aposentos,
así como en el cielo
hay muchas moradas…
En el centro y mitad de ellas
tiene la más principal,
que es adonde pasan
las cosas de mucho secreto
entre Dios y el alma…
El alma es como un Castillo,
todo un diamante
o muy claro cristal,
donde mora Dios.

Canto:
El alma es /de cris/tal, /-
Cas/tillo lumi/no-/so, /-
Per/la o-rien/tal./-
Pa/lacio re/al,/-
con /inmensas mo/ra-/das /-
don/de mo/rar; /-
cen-tro y mi-tad
es/tá en medio del /al-/ma /-
la /prin-ci/pal:/-

1. En /e- lla /pa-/san /-
las /cosas más se/cre-/tas /-
de /Dios y el /al-/ma. /-
U /u – u /u.-/ -/-
U /u – u /u. .-/ -/-
Es /de Cris/tal,/- //
Cas/tillo lumi/no- /so, /-
Per/la o-rien/tal.
Siempre obli/ga-da / //
la oración es la puer-ta
de las mora-das.
U /u – u /u.-/ -/- U /u – u /u. .-/ -/-8

Recitado:
Habla mi Amado y me dice:
“Mira, que estoy a tu puerta, llamando;
si me oyes, entraré y cenaremos juntos”.
“¡Marana tha!”, Ven, Señor Jesús. Tengo la puerta abierta para ti.
Canto:
El alma es /de cris/tal, /

Cas/tillo lumi/no
-/so, /

Per/la o
-rien/tal./

Pa/lacio re/al,/

con /inmensas mo/ra
-/das /

don/de mo/rar; /

cen
-tro y mi
-tad
es/tá en medio del /al
-/ma /

la /prin
-ci/pal:/

2. En ella habita /
el Rey que da a la Espo
-sa
vida infinita.
U /u
– u /u.
-/

/

U /u
– u /u. .
-/

/

Es /de Cris/tal,/
– //
Cas/tillo lumi/no
– /so, /

Per/la orien/tal.
Hay una fuente,
Y el árbol de la vida,
y Dios viviente.
U /u
– u /u.
-/

/

U /u
– u /u. .
-/

/

Recitado:
“Vi que bajaba del cielo,
de junto a Dios, la nueva Jerusalén,
ataviada como una novia para su Esposo.
La Ciudad
-Esposa es la morada
de Dios con los hombres.
El pavimento de las calles
y las plazas de la ciudad
Es de oro purísimo…
Y TODA LA CIUDAD…·
Canto:
Es /de Cris/tal,/
– //
Cas/tillo lumi/no
– /so, /

Per/la o
-rien/tal.
En /e
– lla /pa
-/san /

las /cosas más se/cre
-/tas /

de /Dios y el /al
-/ma. /

U /u
– u /u.
-/

/

U /u
– u /u. .
-/

/

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